La
segunda jornada ha sido testigo de las dos primeras
medallas cosechadas por los representación vasca
en la doceava edición de los Juegos Paralímpicos.
El tatami de la sala polideportiva Ano Liossia y la
piscina olímpica han sido, respectivamente, los
escenarios en los que la alavesa Marta Arce y el gipuzkoano
Oribe han conseguido subir al podium. Por su parte el
bizkaino Javier Otxoa conseguía garantizarse
una medalla en la prueba de persecución e imponía
un nuevo record del mundo en esta especialidad.
La judoca afincada en Gasteiz, consiguió llegar
a la final en la categoría reservada para invidentes
de menos de 57 kilos, tras imponerse en la sesión
matutina, primero a la brasileña Daniele Silva,
por luxación a su rival, y después a la
griega María Keramida por un contra ippon. En
la final, sin embargo, no pudo con su rival, la alemana
Ramona Brussig, que, finalmente, la precedió
en el podium.
Por su parte, Richard Oribe consiguió subirse
al cajón paralímpico en la disputada prueba
de los 50 metros libre clase S4, en la que el brasileño
Clodoaldo Silva impuso desde las primeras brazadas su
gran momento de forma, y en la que el gipuzkoano debió
conformarse por luchar por las otras plazas con derecho
a medalla. En la lucha por las mismas, consiguió
superar al francés David Smetanine, pero no pudo
con el japonés Yuji Hanada. Richard marcó
un tiempo final de 1:26:58 a 7”07.
También en la pileta olímpica participó
en la jornada de ayer, la gipuzkoana afincada en Valencia
Amaia Zuazua que consiguió un meritorio quinto
puesto en la final de los 100 m libres clase S3, en
una prueba en la que la mejicana Valle, la alemana Conrado
y la británica Williamson subieron al podium.
La exitosa jornada para el deporte vasco la inició
Javier Otxoa en el velódromo olímpico
al conseguir imponer un nuevo registro mundial en las
clasificatorias de la prueba de persecución individual
(3 km). El bizkaino paró el crono en 3:57:48,
promediando una velocidad de 45,47 kilómetros
la hora.
En lo que respecta a la delegación estatal anotar
el oro logrado por el nadador gallego Chano Rodríguez
en natación 50m libres, prueba en la que, además,
marcó un nuevo record mundial. Rodríguez
quedó parapléjico tras seguir en prisión
una huelga de hambre de más de 400 días
protagonizada en el año 90 por los militantes
del Grapo. Tras su excarcelación encontró
en la natación la más eficaz de las formas
para superar sus graves discapacidades hasta convertirse
en el nadador estatal mas laureado.
Consiguieron también el oro paralímpico
el ciclista madrileño Alcaide -en presecución
clase LC2-, el catalán Jesús Collado -natación,
100 mariposa clase S9- la aragonesa Teresa Perales -natación,
100 libres clase S5- y el murciano Enrique Floriano
–natación 400 libres S12.
Medalla de plata se ha enfundado el ciclista barcelonés
Juanjo Mendez, en persecución clase LC4 y de
bronce la judoca Mónica Mereciano y el nadador
canario Mohamed Enhamed.
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